
Ciudad de México, 17 de julio de 2008
Servicio informativo núm. 480
http://serviciodenoticiasisa.blogspot.com
DA MANOS LIBRES PARA
El día de hoy 17 de julio, Octavio Romero Oropeza,
secretario para
La
falta de capacidad instalada para producir 40 % de las gasolinas, el déficit
cada vez mayor en la balanza comercial de petroquímicos, la necesidad de más
kilómetros de ductos para el transporte de hidrocarburos, la caída en la
producción del supercampo Cantarell y la supuesta reserva del petróleo de sólo
nueve años son algunos de los problemas que aquejan a Pemex.
Son
los pretextos —esgrimidos como argumentos— que, mezclados con medias verdades y
mentiras completas, utiliza Calderón para intentar la privatización de Pemex.
Estos
problemas no son producto de la generación espontánea, tienen su origen, entre
otros, en la manera como se han invertido los recursos.
Primer
Análisis. Desde hace 25 años, la escasa inversión en las subsidiarias de Pemex
ha sido distribuía de la siguiente manera:
- 70 por ciento se destina a
la extracción de aceite y gas;
- en refinación, sólo 10 por ciento;
- otro 10 por ciento en exploración;
- en PGPB, cerca de 2 por ciento; y
- menos de 1 por ciento en petroquímica.
Este
es uno de los motivos de los déficit y las caídas en nuestras reservas. La
irresponsabilidad fue tal, que Fox recibió reservas para 38 años de consumo, y
cuando entregó el poder, ya sólo alcanzaba para 28 años de consumo. En seis
años de gobierno, gastó 10 años de reservas.
Segundo
análisis: Inversión por regiones productoras. Pemex divide sus actividades en
el país en las regiones Norte, Sur, Suroeste y Noreste. Con algunos cálculos
sobre cifras publicadas, veamos cuánto aportan a la producción y al ingreso, y
cuánta inversión se les destina.
Las
regiones Noreste, Suroeste y Sur en su conjunto aportan 90% a la producción
nacional, generan 91% de los ingresos petroleros y reciben 62% de la inversión;
en contraste,
En
consecuencia, en las regiones Noreste, Suroeste y Sur por cada peso invertido
se recuperan 9. En cambio, en la región Norte por cada peso invertido sólo se
recuperan 2.
Entonces,
¿cuál es el criterio para destinar cerca de 40% de la inversión a una región
que genera cerca de la décima parte de los ingresos por hidrocarburos? Esta
pésima política de inversiones es una de las causas de los enormes problemas de
Pemex.
Falsas soluciones
Calderón
presume que sus iniciativas fortalecen a Pemex. Fortalecer, según el
diccionario, significa “hacer más fuerte”. ¿Desde cuándo eliminar la exclusividad
en actividades a la industria petrolera, permitiendo la participación de
transnacionales, puede entenderse como fortaleza?
En
la realidad, las empresas privadas han dado resultados desastrosos. Dos casos:
las refinerías de Cadereyta y Minatitlán. ¿A quiénes se contrató para
reconfigurarlas, y cuáles son los resultados?
Para
Cadereyta, en 1997 se contrató a las empresas Sunkion Limited, Siemmens e ICA. La
obra debió terminarse en julio del 2000, pero ocupó más del doble del plazo
pactado. Los trabajos se entregaron con irregularidades: corrosión en ductos,
espesores menores en tuberías, precios unitarios muy por encima de lo
contratado, entre otras. Para noviembre de 2001, el proyecto tenía 16 meses de
retraso y la auditoría cuantificó en ese momento pérdidas por más de mil
millones de dólares. Finalmente la obra se entregó inconclusa. Pemex, que había
renunciado a la jurisdicción nacional, fue demandado por el consorcio
contratista en tribunales internacionales, y ante la falta de una defensa
adecuada lo condenaron a pagar 630 millones de dólares más. Ninguna sanción
hasta el día de hoy.
La
reconfiguración de Minatitlán, por su parte, fue otorgada a la empresa española
Dragados, tiene más de dos años de retraso, los costos pactados originalmente
se han duplicado y tampoco existen responsables.
Veamos
ahora empresas extranjeras de exploración y producción. Estos contratos
comenzaron en 2003, siendo Calderón secretario de Energía. ¿Qué ocurrió con
esos CSM (Contratos de Servicios Múltiples) otorgados a Repsol, Tecpetrol,
Petrobrass, Teikoku, Schlunberger y Haliburton? En Burgos, se entregaron nueve
bloques con un costo de más de 5,000 millones de dólares. El principal para
Repsol. Cuando se los entregaron ya producían 126 mpcd de gas.
Se
argumentaba que la producción de gas crecería “sustancialmente”. A la vuelta de
cinco años, los CSM incrementaron la producción de los campos, en alrededor de
60 mpcd. Este incremento equivale a 4% de la producción de Burgos. Dicho de
otro modo, 2.4 % del total del gas no asociado. Y en relación con la producción
nacional de gas natural, no logró llegar ni siquiera a 1%. Ha sido tal el
fracaso de los CSM en Burgos, que Pemex mismo ha tenido que reconocerlo.
En
Chicontepec, zona con amplias reservas pero gran dificultad técnica de
extracción, se otorgó a las empresas extranjeras Schlunberger y Haliburton la
perforación de 300 pozos en el año 2003. Veamos qué ocurrió con los contratos
en esa zona: De
Cito
textual al ingeniero Francisco Garaicoechea: “Burgos y Chicontepec resultaron
un magnifico negocio para los contratistas, pero un pésimo negocio para Pemex”.
Contratos de Servicios Múltiples y la
iniciativa propuesta
El
artículo 46 de la iniciativa a Ley Orgánica propone contratos donde la
remuneración pactada pueda ser fija o variable, determinada o determinable. Los
alcances del contrato se definirían durante su desarrollo. Asimismo, se
otorgarían incentivos para maximizar la eficiencia o el éxito de la obra o
servicio.
Pero
como los incentivos no forman parte de los costos de producción, pues debo
recordarles, senadores, que la renta petrolera como la define
En
2002, César Nava, actual secretario particular de Calderón, contrató a
Price-Waterhouse para diseñar el modelo de los CSM. A su vez, Price subcontrató
a una empresa canadiense.
Ahora
veamos un ejemplo en contratos en los bloques Nejo, Monclova y Pirineos:
La
contratista adquiere para Pemex una planta recuperadora de azufre, con un costo
directo de 46.4 millones de dólares, que al final Pemex la paga en más de 102
millones de dólares. A esta planta le corresponde un mantenimiento diario, que
se cobra así: un costo directo por 5,199 dólares diarios, pero finalmente se
terminó pagando 21,833 dólares diarios. Es decir, cuatro veces el costo directo
de mantenimiento.
Por
si fuera poco, el contrato les permite a las empresas subcontratar todas las
obras y servicios —tal y como lo están haciendo— con excepción de la dirección
y administración del contrato mismo. Además, pueden hacer uso de materiales
nuevos o usados; y al mismo tiempo, tienen la responsabilidad absoluta para
inspeccionar, probar y certificar la calidad de todos los materiales utilizados
por ellos mismos.
Pregunto:
¿Qué acaso administrar contratos aporta tecnología?
Pemex y las aguas profundas
En
las iniciativas de Calderón se plantea que sólo tenemos petróleo para los
próximos nueve años. Este cálculo seguramente se funda en la aritmética del
“haiga sido como haiga sido”, ya que en cifras de Pemex la relación reserva-producción
al día 1 de enero de 2008, alcanza para 27.7 años. Otro cálculo más estricto
nos indicaría que al tener tres tipos de reservas (probadas, probables y posibles),
con valores probabilísticos de 100, 50 y 15 por ciento respectivamente,
bastarían para los próximos 16 años.
Calderón
no toma en cuenta las reservas probables ni las posibles. Para él tienen un
valor cero, pero en su iniciativa habla de recursos prospectivos por 54 mil mdp,
de los cuales 30 mil están en aguas profundas del Golfo y 24 mil, en aguas someras
y tierra. Hay que recordarle a Calderón que las reservas prospectivas tienen
cero valor probabilístico.
Supongamos,
sin conceder, que los recursos prospectivos tuviesen un valor del 100%, como lo
señala la secretaria Kessel. Esto implicaría que, si sumamos las reservas 3P
por 27.7 años, con las reservas prospectivas de aguas someras y tierra,
tendríamos asegurado el abasto de hidrocarburos los próximos 42 años, sin
contar con los 18 años que nos quedarían en el Golfo de México profundo.
Aún
con el criterio estricto de reservas para 16 años, si le sumamos los 15 de
recursos prospectivos en aguas someras y tierra, contaríamos con 31 años en
total, sin necesidad de tocar los yacimientos de aguas profundas. No dejemos de
considerar que en aguas someras y en tierra, sólo se ha explorado el 25% del
territorio nacional.
¿Por
qué entonces insisten en asustarnos con el petate del muerto? ¿Cuál es la
urgencia de ir a las aguas profundas en alianza con transnacionales? La
respuesta es simple: negocios y corrupción.
Para
muestra, dos botones:
La
empresa noruega Petromena, poseedora de plataformas de perforación para aguas
profundas, rentó al mismo tiempo tres plataformas por cinco años cada una: la
más grande, a Petrobrás América, en 750 millones de dólares, la de capacidad
media a Petrobrás Brasil, en 645 millones y la de menor capacidad, a Pemex, a
un costo de 940 millones de dólares. Pemex rentó la plataforma más pequeña, 300
millones de dólares más cara que las otras.
Segundo
ejemplo: La proveedora de servicios norteamericana Noble Corporation, rentó
trres plataformas semisumergibles: la de mayor capacidad, reconstruida en el
Para
esto quieren eliminar las licitaciones.
Autonomía de gestión
Actualmente
Pemex tiene que pedir autorización para llevar a cabo inversiones. Por ello se
habla de la necesidad de darle autonomía de gestión, como forma de libertad
para sus actividades. Sin embargo, esta supuesta falta de autonomía no es
obstáculo para que Pemex pueda llevar a cabo transacciones que evaden el
control hacendario, cuando lo decide.
Veamos
un ejemplo concreto en el caso del arrendamiento financiero con opción a
compra, del buque procesador Yuum K-ak Naab. De acuerdo con datos oficiales, el
monto original solicitado por Pemex en diciembre de 2004 fue de 207 millones de
dólares. En julio de 2005 solicitó a
El
Señor de los Mares es el resultado de la reconstrucción de un barco que no
cumple con la norma internacional que obliga a las embarcaciones petroleras a
contar con casco doble. Como justificación dicen que el barco sólo navegará en
aguas nacionales, y en caso de un siniestro, sólo contaminaría los mares
mexicanos.
Auditores
serios encontraron que embarcaciones petroleras con características y capacidades
similares al Yuum K-ak Naab tienen un valor de 230 millones de dólares. En la
información financiera de Bergesen, el Yuum K-ak Naab aparece con un valor en
libros de sólo 227 millones de dólares. Pemex pagó por El Señor de los Mares
más de tres veces su valor real. Es decir, más de 500 millones de dólares de
sobre precio.
Conclusión
La
iniciativa de Calderón significa dar manos libres para la corrupción. Desde que
fue secretario de energía, Calderón ha privilegiado los negocios turbios en el
sector energético.
Baste
recordar los contratos de suministro de gas en Altamira, Cerro Azul y
Manzanillo: con el argumento de comprar gas barato, a dólar y medio el mmbtu en
Sudamérica, se contrató a extranjeros, que finalmente cobran al altísimo precio
de referencia de Estados Unidos.
El
suministro de Manzanillo representa un sobreprecio al país de más de 20 mil
millones de dólares en un contrato de 15 años. Al mismo tiempo, se queman 750
mmpcd de gas.
Ahora
pretende dar entrada a empresas extranjeras y compartir con ellas la renta
petrolera.
El
problema de Pemex es muy sencillo. Se resuelve, primero, erradicando la
corrupción; segundo, invirtiendo en las actividades que le dan valor agregado a
nuestras materias primas; y asimismo, invirtiendo adecuadamente en la
principalísima actividad de exploración.
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